La hermanastra fea y lo grotesco de la belleza: una Cenicienta que no habías visto

¿Qué pasa cuando cambiamos el punto de vista en un cuento clásico? Ese es el planteamiento de Den stygge stesøsteren (The Ugly Stepsister o La hermanastra fea), la ópera prima de la directora noruega Emilie Blichfeldt, estrenada este 2025. Lejos de repetir la fórmula de La Cenicienta, esta propuesta da un giro feroz y perturbador al relato, explorando cómo los cánones de belleza pueden volverse un tormento.

Un cuento que siempre vuelve

Desde sus primeras versiones literarias, La Cenicienta ha transmitido una misma idea: la belleza física como reflejo de la bondad interior. Giambattista Basile, Charles Perrault y los hermanos Grimm ofrecieron distintas variantes, pero todas compartían esa misma conclusión: Cenicienta es buena porque es bella, mientras que sus hermanastras son feas y, por tanto, malvadas.

El cine tampoco se quedó atrás. Desde el clásico animado de Disney (1950) hasta su remake de 2015, pasando por propuestas alternativas como Ever After (1998) o A Cinderella Story (2004), siempre se mantuvo la ecuación belleza = virtud.

Elvira: la hermanastra protagonista

Blichfeldt rompe con este esquema al poner la mirada en Elvira, una de las supuestas “hermanastras feas”. La historia la sigue en un proceso de selección casi medieval, parecido a un concurso de belleza, donde las jóvenes deben moldear su cuerpo y soportar métodos dolorosos para tener una oportunidad frente al príncipe.

La cámara se obsesiona con las imperfecciones corporales: granos, pliegues de piel, dientes rotos. El cuerpo femenino se muestra como campo de batalla entre la realidad y el ideal estético. No es difícil ver en estas escenas una crítica directa a la obsesión actual con las cirugías, dietas extremas y transformaciones artificiales que prometen alcanzar un estándar de belleza imposible.
Click para ver, disfruta de esta y muchas mas películas de estreno  aquí!!

Terror, humor y crítica social

La hermanastra fea combina lo grotesco con un humor macabro que descoloca al espectador. Lea Myren, en el papel de Elvira, entrega una actuación valiente y desbordante, capaz de hacer reír y estremecer al mismo tiempo. La estética de la cinta oscila entre lo gótico y lo kitsch, con un desfile de vestidos medievales y atmósferas sombrías que potencian el contraste entre fantasía y pesadilla.

No es casualidad que la película haya conquistado al público en el Festival de Berlín: sus escenas extremas, que incluyen sangre, larvas y primeros planos imposibles de olvidar, convierten la experiencia en algo colectivo, donde las risas nerviosas se mezclan con la incomodidad.

Una reinterpretación incómoda pero necesaria

El gran acierto de Blichfeldt es que no reduce la historia a “Cenicienta buena vs hermanastra mala”. Aquí, la bondad o la crueldad no dependen del aspecto físico, sino de las decisiones y las circunstancias. Elvira y Cenicienta son personajes complejos, lejos de los arquetipos planos del cuento de hadas.

En lugar de exaltar la belleza como virtud, la película denuncia cómo la búsqueda obsesiva de ese ideal puede deformar el cuerpo y el alma. La hermosura, convertida en mandato social, se transforma en grotesco.
Click para ver, disfruta de esta y muchas mas películas de estreno  aquí!!

Click para ver, disfruta de esta y muchas mas películas de estreno  aquí!!

Comentarios